Storytelling

Todo proyecto de vida, empieza por una idea hecha ilusión, o a veces, incluso, una ilusión hecha idea. Aunque hay algunas que se gestan a largo plazo, Serendèlia nació de forma prematura. De un aquí y ahora. De un “voy a hacerlo, ¿y por qué no? Pues sí, y ya. Y que sea lo que tenga que ser. Y punto”.

Esa impulsividad que me ha caracterizado siempre, ya desde pequeñita, pero que con la edad, como la mayoría de cosas, se van moldeando para ser mejor, para convivir con el resto del mundo, y sobre todo, evolucionando para convivir mejor contigo misma.

En Serendèlia no podía faltar el Storytelling, claro. Su Storytelling. Mi Storytelling.

Finales de agosto de 2017. Recuerdo que después de publicar en Facebook una de mis ilustraciones y ver la repercusión sorprendente que tuvo, sin esperarlo, como siempre, me quedé pensando. Hacía tiempo que quería hacer algo con mis frases personales que publico en las redes sociales y con mis ilustraciones de monigotes, para que no murieran en el letargo del recuerdo que conlleva una publicación que muere casi siempre cuando otras le pasan por encima.

Pero sobre todo con mis frases personales. Aunque éstas no mueren porque, como sabéis los que me conocéis, las tengo todas en libretas escritas a mano, con sus globitos a juego… Al fin y al cabo, los escritos nunca mueren. Siempre hay quien los custodia… quien los sigue mimando. Y no hablo del autor, hablo de los amantes de las letras, los amantes de las palabras que acarician el alma… esas palabras que motivan e inspiran a otros, y a uno mismo para seguir escupiendo sentimientos.

Siempre digo que la gente que tenemos repercusión con nuestros contenidos y nuestra marca personal en las redes, hay un tanto por ciento muy grande que es gracias a la comunidad que tenemos. A esas personas que son parte de nuestro día a día, incluso en silencio, y que hacen que estemos donde estamos.

Serendelia - Storytelling

Así que GRACIAS de corazón por ser parte de mi vida, de mi día a día, y de alguna forma, parte de lo que soy.

Sigo, que me lío. Llevo años que muchas de las personas que me leen en las redes sociales, no solo escriben sus comentarios en abierto en mis publicaciones, si no que muchísimas, más de las que os imagináis, me escriben por privado. Y la verdad que la sensación y la emoción que embriaga cuando lees ciertos comentarios sobre tus palabras, sonroja, emociona y, a la vez, te responsabiliza de cómo llegas a hacer sentir a esas personas que, por circunstancias, no están viviendo en su mejor momento.

Lo he dicho mil veces y lo seguiré diciendo. No soy psicóloga, ni coach, ni tan siquiera escritora. Solo soy alguien que vive con suma pasión todo lo que hace. Y Serendèlia no ha sido menos, más bien ha sido más.

He querido inmortalizar mis frases personales para que las personas que me leen (y las que no también, claro), tengan un cachito de mi cada día y, en momentos complicados, en momentos menos buenos, en momentos de necesitar caricias sin acariciar, y abrazos sin abrazar, tengan esos productos hechos con amor y pasión. Pero también en momentos contentos, felices, llenos de saber compartir con quienes tenéis alrededor.

Serendelia - Storytelling - Sonar

El día de la publicación que os menciono, estuve hablando con Fidel y con Bea. Dos llamadas diferentes que me dijeron lo mismo: “¡¡Adelante!!” Las llamadas era para otra cosa, y terminé emocionándome imaginando lo que hoy es una realidad.

Así que me puse a ello. Registrar Serendipia, como mi marca personal, fue una odisea. Cuarenta marcas que se llamaban igual me complicaba la existencia, así que hablando con Laura, mi gran amiga, mi casi hermana, me dijo “¿Y por qué no la llamas Serendèlia?” Dicho y hecho. ¡¡Me encantó!! Gracias Lau, por convertirte en la tía de mi retoño personal, Serendèlia.

Javi y su equipo han sido una pieza clave en esta historia que se ha gestado y parido en menos de tres meses. Su pulcritud, su perfeccionismo, su profesionalidad, su paciencia conmigo y hablar el mismo idioma, metafóricamente hablando, ha hecho que hoy Serendèlia tenga unos productos que respetan a la perfección todo cuanto quería que fueran, manteniendo la esencia de mi persona y plasmado hasta el mínimo detalle mis frases e ilustraciones. Y seguimos dando guerra de la mano.

Nando, ¿qué haría yo si no me aconsejaras como lo has hecho con las cosas esas raras burocráticas y legales que hay que hacer con los negocios? Porque esto, aunque haya nacido con varios objetivos, y el primero es el de ayudar a personas a ser un poquito más felices, no nos olvidemos que nadie monta tiendas online para tener que cerrar al cabo de un mes, jeje.

Mi Carlitos, que con su paciencia infinita y el cariño mutuo que nos tenemos, ha hecho que se haga realidad el diseño de una tienda online con personalidad propia. Con nombre y apellidos. Con esencia. Con ganas de seguir creciendo.

Tres meses de dormir poco, a veces casi nada, de indagar mucho, de infomarme de mil cosas, de aprender infinito, de buscar lo excelso de la perfección meticulosa que conlleva ser generadores de felicidad como marcas, para que las personas que compren en este pequeño espacio mío, vivan una experiencia única con mis productos.

Serendèlia está hecha con mucho amor, pasión a raudales, motivación e inspiración infinita. Hecha pensando más allá de las nubes, de querer buscar aquellos detalles que hagan los días de las personas, mejores. Hecha por y para vosotros. Así que, bienvenidos, y gracias por estar aquí… por confiar en mi.

Recuerda, estamos hechos de historias, de momentos y experiencias llamadas vida. Hechos de Serendipia. Ahora también, de Serendèlia.

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